Las cañerías van adentro de las paredes y debajo del piso, y casi nadie piensa en ellas hasta que aparece una mancha o la ducha sale con un hilo de agua. Muchas casas siguen con los caños originales, que con los años se oxidan por dentro, pierden en las uniones y se tapan de a poco. Hay señales que avisan cuándo ya no conviene seguir emparchando.
Actualizado: · Por el equipo de ConstruFach
Las señales más comunes son el agua marrón o con óxido al abrir la canilla, la presión que fue bajando con los años, las manchas de humedad que vuelven aunque se pinte, el contador de OSE que gira con todo cerrado y los desagües que se tapan o largan olor. Si la casa todavía tiene caños de hierro galvanizado, es probable que estén cerca del final de su vida útil aunque hoy no pierdan.
No siempre hace falta cambiar todo. Una pérdida puntual en un caño en buen estado se repara y listo. Pero cuando las pérdidas se repiten, el óxido tapa los caños por dentro o hay que romper cada pocos meses en un lugar distinto, lo sensato es renovar la instalación. Lo define un sanitario después de revisar los materiales, la presión y el consumo real.
Las cañerías casi nunca fallan de golpe. Van avisando, y los avisos se terminan aceptando como parte de la casa: que la ducha de arriba no tiene fuerza, que el primer chorro de la mañana sale amarillento, que hay que dejar correr el agua antes de llenar la pava. Esta tabla resume lo que más vemos en casas y apartamentos de Montevideo y Canelones, y qué suele haber detrás.
| Qué se nota | Qué suele indicar | Qué hacer |
|---|---|---|
| Agua marrón, amarillenta o con partículas al abrir la canilla | Caños de hierro oxidados por dentro | Revisar el material de la instalación y desde dónde aparece el óxido |
| La presión fue bajando con los años, sobre todo en el agua caliente | Caños con la sección reducida por óxido y sarro | Evaluar el recambio de los tramos afectados o de toda la red |
| El contador de OSE gira con todas las canillas cerradas | Pérdida oculta en algún tramo | Ubicar la pérdida antes de que dañe paredes o pisos |
| Manchas de humedad que vuelven en el mismo lugar | Pérdida en una unión o en un caño embutido | Abrir y revisar ese tramo, no solo volver a pintar |
| Pérdidas que aparecen cada tanto en lugares distintos | Instalación envejecida en general | Plantear el recambio completo en lugar de seguir emparchando |
| Desagües lentos, gorgoteos u olor a cloaca | Caños obstruidos, rotos o sin ventilación | Revisar desagües, cámaras de inspección y ventilaciones |
| Ruidos o golpes en los caños al cerrar una canilla | Caños mal sujetos o problemas de presión | Revisar fijaciones y el sistema de alimentación |
| La factura de OSE subió sin cambios en el uso | Posible pérdida, a veces enterrada en el patio | Hacer la prueba del contador y pedir una revisión |
Una pérdida chica dentro de una pared parece inofensiva, pero trabaja día y noche. Además del agua que se paga, humedece revoques, pudre zócalos y puede llegar a la instalación eléctrica si hay cables cerca. No conviene esperar a que la mancha crezca.
En muchas casas uruguayas la instalación original de agua es de hierro galvanizado: caños grises roscados, con uniones de codos y cuplas. El galvanizado protege el hierro durante un tiempo, pero con los años esa capa se gasta y el caño empieza a oxidarse por dentro. El óxido se va acumulando, achica el paso del agua y termina perforando el caño, casi siempre en las roscas, que es donde la pared es más delgada. Cuando una instalación de hierro empieza a perder en un punto, lo habitual es que no sea el único.
En casas muy antiguas también puede aparecer algún tramo de plomo, sobre todo cerca de la entrada del agua, y eso es motivo para cambiarlo sin vueltas. Las instalaciones más recientes suelen ser de polipropileno por termofusión, que no se oxida y tiene uniones soldadas en lugar de roscadas. Una forma simple de saber qué tenés es mirar los caños que quedan a la vista: debajo de la pileta de la cocina, en la conexión del calefón o termotanque, o junto al contador. Si estás por comprar una casa usada, el material de las cañerías es uno de los puntos a revisar antes de firmar.
No siempre. La presión baja puede venir de la red, de un tanque de agua mal ubicado o con poca altura, de una llave de paso a medio cerrar, de un filtro tapado o del aireador de la canilla lleno de sarro. Antes de pensar en cambiar caños conviene descartar lo simple: limpiar aireadores y flores de ducha, verificar que las llaves de paso estén abiertas del todo y comparar la presión en la canilla más cercana al contador con la de las más lejanas.
Si cerca del contador el agua sale con fuerza y en el baño del fondo apenas corre, el problema está en el recorrido, y en una instalación de hierro lo más probable es que los caños estén cerrados por el óxido. Si la presión es baja en toda la casa, incluso en la entrada, puede ser un tema de la red o de cómo se alimenta la vivienda, y ahí la solución pasa por un tanque elevado o un equipo de bombeo. El agua caliente suele ser la primera en perder fuerza, porque el calor acelera la corrosión y el sarro.
La prueba más sencilla se hace con el contador de OSE. Cerrá todas las canillas, asegurate de que no haya cisternas cargando ni lavarropas funcionando y mirá el contador: si el indicador sigue moviéndose, hay agua que se va por algún lado. Si cerrás la llave de paso general de la casa y el contador se detiene, la pérdida está adentro. Si sigue girando, puede estar en el tramo entre el contador y la llave, muchas veces enterrado en el jardín o debajo de la vereda.
En general, el tramo hasta el contador corresponde a OSE y lo que va después es responsabilidad del propietario, aunque conviene confirmarlo con OSE en cada caso. Dentro de la casa, las pérdidas más frecuentes están en las uniones embutidas de baños y cocinas, en las conexiones del termotanque y en las cisternas que pierden hacia el inodoro, que no mojan nada pero hacen girar el contador. Una mancha en la pared no siempre es una cañería: puede ser capilaridad, condensación o una filtración del techo. Para distinguir el origen, mirá humedad en paredes: de dónde viene y cómo se soluciona.
Los desagües envejecen distinto que los caños de agua. En casas antiguas suelen ser de hierro fundido o de material cerámico, y los problemas típicos son las fisuras, las uniones que se abren, las raíces que entran por esas uniones y los tramos con poca pendiente donde se acumula grasa. Las señales son desagües lentos, gorgoteos al vaciar la bañera, olor a cloaca en el baño o el patio, y cámaras de inspección que rebalsan cuando llueve.
Un atasco puntual se resuelve destapando. Pero si los atascos se repiten en el mismo lugar, hay algo estructural: un caño hundido, roto o mal armado. Lo razonable es inspeccionar el recorrido, abrir las cámaras y, si hace falta, cambiar ese tramo por PVC con la pendiente correcta. También es frecuente que el olor venga de ventilaciones tapadas o inexistentes, o de sifones secos en rejillas que nunca se usan, y eso se corrige sin romper medio patio.
Depende del material y de la historia de la instalación. Si la casa tiene termofusión en buen estado y la pérdida es una unión mal hecha, se abre, se repara ese punto y se cierra. Si la instalación es de hierro y ya hubo varias pérdidas, reparar una es ganar tiempo hasta la próxima, y cada reparación implica romper azulejos, revoque o piso. Llega un momento en que la suma de arreglos cuesta más que renovar, y además deja la casa con parches por todos lados.
Una opción intermedia, cuando no se puede encarar todo junto, es cambiar primero los tramos más comprometidos, como la bajada del termotanque o la alimentación de un baño, y dejar el resto planificado para una reforma. Para que el sanitario pueda opinar con fundamento, ayuda tener a mano esta información:
Cambiar las cañerías implica abrir canaletas en las paredes, levantar algún sector de piso y después reponer revoques, azulejos y pintura. Por eso conviene hacerlo cuando la casa ya va a tener obra: si vas a reformar el baño o la cocina, es el momento de renovar toda la alimentación y los desagües de ese ambiente, porque romper azulejos nuevos para cambiar un caño viejo es pagar dos veces. En baños y cocinas además se aprovecha para dejar llaves de paso por ambiente, que facilitan cualquier reparación futura.
En la mayoría de los casos se puede seguir viviendo en la casa trabajando por sectores, con cortes de agua planificados y algún baño funcionando mientras se renueva el otro. El orden suele ser: diagnóstico, definición del recorrido nuevo, canaletas, cañería nueva, prueba de presión antes de cerrar, reposición de terminaciones. Si la obra toca paredes que se quieren abrir o mover, revisá antes cómo saber si una pared es portante. En ConstruFach hacemos la parte sanitaria y las terminaciones con equipo propio, y si cerca de los caños hay cables viejos lo coordinamos con nuestro equipo de electricidad. Si querés aprovechar para renovar el ambiente completo, mirá nuestras reformas.
Mandanos fotos de los caños a la vista, del contador de OSE y de las manchas de humedad, y contanos dónde falta presión o se tapan los desagües. Te decimos qué conviene revisar y coordinamos la visita.
No hay un plazo fijo: depende del material, de cómo se instaló y de la calidad del agua. Las instalaciones de hierro galvanizado son las que más se deterioran con los años; conviene revisarlas cuando aparecen señales o al comprar una casa usada.
Indica óxido en los caños o en la red. Si pasa siempre y en toda la casa, conviene revisar la instalación; si es algo puntual después de un corte de OSE, suele aclararse dejando correr el agua.
Cerrá todas las canillas y mirá el contador de OSE. Si sigue moviéndose, hay una pérdida. Cerrando la llave de paso general podés saber si está adentro de la casa o antes.
Se trabaja por sectores y se rompe solo donde pasa el recorrido nuevo. A veces se pueden aprovechar ductos o cielorrasos para evitar canaletas, pero depende de cada casa.
Sí. Mandanos por WhatsApp fotos de los caños que se ven y de las manchas, y contanos qué notás. Coordinamos una visita para revisarlas.